sábado, 2 de julio de 2011

¿Y por qué Círculos?

Una vez me preguntaron ¿por qué? Y yo sólo respondí: ¿por qué no? Una vasca con nombre de entrenador de fútbol me enseñó, en cierta ocasión, lo difícil que es encontrar respuesta a un "¿por qué no?". No obstante, considero poco apropiado empezar esta aventura 2.0 (¿o esto de los blogs era 1.0?) con evasivas ante tan comprensible duda, para quien haya tenido el valor de asomarse a este universo paralelo y para lelos; El Universo de los Círculos.

"¿Y por qué Círculos?", vuelve a resonar entre el expectante coro, que aun aguarda razones para dar el salto definitivo hacia ese nuevo universo que se yergue ante sus ojos. La duda es razonable y la respuesta, tal vez, decepcionante. Para quien escribe estas torpes líneas, el Círculo representa la plasmación de la perfección vital. La que aspira a la plenitud individual, la que gira, bota y rebota por los avatares de la vida sin temor a retroceder, la que contacta pero no se encaja. 

No se encaja, esa es la clave. El Círculo no busca su complemento en otra figura. Es evidente, ¿se imaginan tratar de encajar un Círculo en una estructura del Tetris? Por arriba, por debajo y a ambos lados, el Círculo sería capaz de mantener su independencia, su perimetro de seguridad inalienable. Pero no me malinterpreten. No se trata de una negación del carácter social del Círculo. El Círculo también se relaciona, pero sin menoscabo de su independencia. Es pleno en su individualidad y por ello exprime con mayor provecho sus relaciones sociales. En fin, no se trata de convertir esta entrada en una absurda reflexión filosófica (aunque me presto a polemizar con quién lo desee).

El Universo de los Círculos será (pretende ser) una parte de mí, en la que les invito a participar. Una plasmación de experiencias vitales, serias cuando deban serlas, absurdas habitualmente, como su propio autor...En resumen, no tengo la menor idea de lo que será El Universo de los Círculos; si se animan a descubrirlo, aquí estaremos.

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